Una definición de Coaching

Existen diversas aproximaciones para definir lo que es el Coaching, en particular lo que se conoce como el Coaching moderno y el Coaching profesional, aquí una definición con base a mi experiencia.

Empezaré con mi definición:

“El Coaching es el arte de hacer que las cosas sucedan para el Cliente (Coachee) de acuerdo a lo que en verdad desea, con el mayor entusiasmo y el menor dolor posibles”

Ahora trataré de explicarme. En principio me parece que el Coaching es un arte, si bien sustentado en diversas ciencias y disciplinas, lo mismo ocurre con artes como la Arquitectura o la Pintura, que requieren de instrumentos, herramientas y tecnología para poderse aplicar, no obstante en esencia e un arte porque emana de los más profundo de la naturaleza humana, que es buscar que nuestro Cliente (Coachee) se conecte con su interior.

Es a partir de esa conexión con su esencia humana, y entre más profunda mejor, que las cosas empezarán a suceder; más allá de divagar en diversas reflexiones, recorridos anecdóticos que pueden subir y bajar por la montaña rusa de las emociones, está lo que hace la diferencia del Coaching versus otras disciplinas: pasar a la acción; y es con la acción enfocada que se pueden vencer las inercias, salir de la zona de confort, arriesgarse a internarse en nuevos descubrimientos de la misma persona a través de sutiles o hasta intensas experiencias, que generen el aprendizaje que haga sostenible los cambios a partir del hacer.

Y el motor de estas acciones, e hilo conductor hacia la meta que el cliente desea lograr, proviene de su razón de ser, con lo cual, el Coaching trabaja para que sea capaz, el cliente, de entender con claridad lo que en verdad desea, el significado real y verdadero, sólo para él y su manera de concebir el mundo, de esa meta que se ha planteado o que bien re-defina o re-plantee a partir de sus aprendizajes internos a través del proceso de Coaching.

El mayor entusiasmo es necesario porque el Coaching demanda el más alto nivel de energía, tanto del cliente como del Coach; sólo así es posible abordar cada sesión, cada pregunta, cada tarea, logro o tropiezo, aprendizaje interno, y todo lo que conlleva un proceso de Coaching, que tenga como fin transformar al cliente desde su interior.

Y el menor dolor posible, y con ello no me refiero a que no debe haber dolor, seguro que lo habrá, desde la toma de conciencia, el dejar atrás algunas creencias que se hubieran vuelto limitantes, hasta las propias acciones, nuevos hábitos o cambios en el hacer y el ser; ese dolor es inevitable y será parte del proceso.

El dolor evitable, tiene que ver con que el Coaching es una alternativa de transformación personal que no requiere de que el cliente viva una tragedia, un accidente o sobrevivir a una catástrofe que se vuelva el detonante para sacar de su interior su máximo potencial; cotidianamente y en la historia, hemos atestiguado como personas superar la adversidad por más dura que pueda parecer… pero ¿qué necesidad hay de sufrir en exceso si existe el Coaching?

Antonio Simancas

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