El poder de las acciones

Sin acción no hay Coaching. Siempre le digo esto a mis clientes y a mis alumnos. No hay forma de aprender de uno mismo sin la actividad, sin entrar al campo de batalla, sin enfrentar la situación, sin tomar al toro por los cuernos; que, si bien puede ser doloroso, o hasta angustiante por la incertidumbre, es necesario, de otra manera ¿cómo crecer o evolucionar si no se intentar dar un paso hacia adelante?

He tenido clientes atrapados en la mala práctica de “procrastinar”; se las ingenian para encontrar múltiples justificaciones para no llevar a cabo las acciones que se comprometen a realizar de una sesión a otra, aun así, cuando nos colocamos en el plano de la ejecución, o en este caso de la no ejecución de una tarea, es más fácil hacer observaciones, porque el cliente puede enfocarse en los hechos y no en su persona, posibilitando el aprendizaje a partir de lo que se hace o se deja de hacer.

La acción implica interactuar con el mundo real, ya no es el terreno de la imaginación, o de las emociones, mucho menos el de la lógica o el de la racionalidad, es un plano en dónde todo converge en un tiempo y espacio, y por tanto es más fácil de observar, de valorar, sobre todo a la luz de los resultados buscados, para después trabajar en las mejoras.

Por supuesto que cada cliente tiene que enfrentar sus propios miedos, sus creencias limitantes, entender que lo mueve, sus valores, sus fortalezas, sus debilidades, sus oportunidades, para poder tomar la decisión de emprender uno o más acciones, que lo muevan de dónde está, que le permitan salir de su área de confort, que le ayuden a ser una mejor versión de sí mismo, en fin, para lograr aquello que se proponga.

Por eso es tan importante en un proceso de Coaching que el cliente pase a la acción, aún y cuándo no consiga los resultados esperados con sus acciones, pues estas le brindarán, siempre que exista el tiempo y el espacio para el “feedback”, la posibilidad de aprender de sí mismo.

Esto le permite al cliente aprender a diseñar sus acciones, empezar a planearlas de mejor forma y, en cada interacción, a descubrir el poder que le puede brindar esta capacidad de que intencionalmente las cosas sucedan, desde una perspectiva proactiva, en dónde el cliente tiene la iniciativa para lograr una meta deseada, en lugar de sólo reaccionar a las circunstancias, en dónde el esfuerzo puede ser muy grande, así como la energía empleada, sin que necesariamente conduzca al cliente al lugar deseado. Después de todo, cada acción tiene detrás una decisión, y si se trata de superar una barrera, o algún miedo, intentar hacer, al menos un poquito de lo que se quiere en la dirección que se pretende, contribuye a vencer esos límites que aparentemente nos impiden avanzar; a romper la inercia, para encaminarnos a nuestra verdadera meta, una de las claves en un proceso de Coaching.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: